¿Hasta dónde llegará el uso de la IA? ¿Qué nuevas habilidades se vuelven necesarias aprender para estar listos para el futuro? De esto habla el nuevo informe de ManpowerGroup.
La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en el mundo laboral está impulsando una transformación profunda en la manera en que las organizaciones entienden y gestionan el talento.
Durante los últimos años, la inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa futurista para convertirse en una herramienta cotidiana dentro de las organizaciones. Muchas empresas ya la implementan, y hasta tienen líderes que guían su incorporación en las tareas del día a día.
Y esto recién empieza. Y es que según el informe La ventaja humana. Tendencias globales sobre el futuro del trabajo, elaborado por ManpowerGroup, el verdadero cambio recién está comenzando.
¿Qué significa esto? La adopción de la IA ya no se limita a automatizar tareas repetitivas o a usar modelos generativos para resumir reuniones: el mundo laboral avanza hacia un escenario en el que los agentes inteligentes participan activamente en cada flujo de trabajo, en colaboración constante con las personas y con otros sistemas de IA.
Del presente al futuro
Hasta ahora, muchas empresas incorporaron IA para mejorar la eficiencia operativa: automatización industrial, procesamiento de datos administrativos, chatbots de atención al cliente o asistentes para investigación básica.
El nuevo salto tiene que ver con la capacidad de la IA para integrarse de manera profunda en los procesos clave del negocio. Los agentes inteligentes no solo ejecutarán tareas aisladas, sino que tomarán decisiones, coordinarán acciones y aprenderán de manera continua dentro de los equipos de trabajo.
Este avance redefine la relación entre humanos y tecnología. En lugar de ser un simple complemento, la IA pasa a ser un actor más dentro de la organización. Según el informe, estos agentes participarán plenamente en los flujos de trabajo, interactuando tanto con las personas como entre ellos, lo que permitirá acelerar procesos, mejorar la toma de decisiones y liberar tiempo para tareas de mayor valor agregado.
Sin embargo, este escenario también plantea nuevos desafíos para la fuerza laboral. A medida que la IA asume responsabilidades que antes estaban en manos humanas, el conocimiento experto no desaparece, pero sí cambia de rol.
Las personas deberán mantenerse involucradas para evitar cuellos de botella, errores inesperados o decisiones incorrectas derivadas de un uso acrítico de la tecnología. El riesgo no es solo operativo, sino también estratégico: una dependencia excesiva de la IA puede diluir la experiencia humana si no existe supervisión y criterio profesional.
Liderar junto a la IA
En este escenario, el concepto de liderazgo también se transforma. Ser un gerente experto ya no se limita a coordinar personas, sino a saber cómo optimizar las fortalezas combinadas de humanos y tecnología.
Por eso, los líderes del futuro deberán entender cómo funcionan los sistemas de IA, qué pueden y qué no pueden hacer, y cómo integrarlos de forma responsable en los equipos. La gestión del talento pasa, así, por saber equilibrar automatización, criterio humano y aprendizaje continuo.
Así, el informe de ManpowerGroup señala que, a pesar del entusiasmo por la adopción de la IA, las organizaciones enfrentan obstáculos concretos. Por ejemplo, el 34% de los líderes identifica los costos elevados como el principal desafío para escalar estas soluciones.
A esto se suman las preocupaciones por la privacidad y la seguridad de los datos, mencionadas por el 33% de los entrevistados, y las brechas de habilidades en la fuerza laboral fueron señaladas por el 30%. Estos factores explican por qué muchas empresas avanzan de manera gradual y selectiva en la implementación de tecnologías inteligentes.
Por último, la necesidad de cerrar las brechas de habilidades es uno de los puntos críticos. A medida que la IA se integra en más funciones, crece la demanda de perfiles capaces de trabajar con estos sistemas, interpretarlos y supervisarlos. Esto obliga a las organizaciones a invertir en capacitación, reskilling y upskilling, para que las personas puedan adaptarse a un entorno laboral cada vez más tecnológico y dinámico.