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La gestión por habilidades se consolida como eje estratégico

Escrito por ManpowerGroup Uruguay | 03/02/26

 En la era de la IA, las empresas necesitan que el talento sume nuevas skills para mejorar su empleabilidad de cara al futuro 

La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en el mundo laboral está impulsando una transformación profunda en la manera en que las organizaciones entienden y gestionan el talento.

De esto habla el informe Agents, robots, and us: Skill partnerships in the age of AI del McKinsey Global Institute. Según este estudio, la IA no dividirá el mercado en ocupaciones que desaparecen y otras que permanecen, sino que provocará una redistribución de tareas y una aceleración de la demanda de nuevas capacidades.

Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que más del 70 % de las habilidades que hoy demandan las empresas se aplican tanto en tareas automatizables como en actividades que no pueden automatizarse.

¿Por qué es importante? Es que este dato desafía la idea de que la automatización eliminará empleos por completo. Por el contrario, sugiere que el verdadero impacto de la IA está en cómo se combinan las capacidades humanas con las tecnologías inteligentes en los procesos productivos.

Colaboración mutua

El informe trae a la mesa una punta muy interesante, el rol que tendrá la colaboración entre personas y máquinas. Lejos de relegar a los trabajadores, la IA redefine el contexto en el que las habilidades humanas se ponen en práctica. Capacidades como el análisis, la comunicación, la resolución de problemas y el conocimiento del negocio no solo siguen siendo esenciales, sino que adquieren un nuevo sentido: permiten formular mejores preguntas, interpretar resultados generados por la IA, tomar decisiones con criterio y gestionar riesgos o excepciones que los sistemas automatizados no pueden resolver por sí solos.

A su vez, McKinsey destaca que la integración de agentes de IA y robots en el trabajo cotidiano no busca crear solo algunos empleos nuevos vinculados a la tecnología, sino transformar gradualmente los roles existentes dentro de las organizaciones. En casi todas las ocupaciones, al menos alguna parte de las tareas puede realizarse en colaboración con sistemas automatizados, aunque la intensidad de esa colaboración varía según el rol y el sector.

Qué debemos aprender

Ese dato es alentador y abrumador al mismo tiempo: según el informe vivenciamos el surgimiento de casi 600 nuevas habilidades en apenas dos años. La gran mayoría de estas están directamente vinculadas con la IA y las tecnologías que la habilitan, lo que indica una velocidad sin precedentes en la evolución de las capacidades requeridas por las organizaciones.

Y hay más: la demanda de conocimientos fluidos en IA se multiplicó por siete entre 2023 y mediados de 2025, lo que refleja que dominar esta tecnología dejó de ser un interés secundario y se ha convertido en un requisito cada vez más común en el mercado laboral, especialmente en ocupaciones que agrupan cerca de siete millones de trabajadores.

Del mismo modo, la aparición de nuevos negocios impulsados por tecnologías avanzadas exige habilidades que antes no existían. Ejemplos de este fenómeno son competencias especializadas como la ingeniería de prompts y el uso de herramientas como LangChain, que ya muestran una demanda notable en el mercado.

Para McKinsey, la transformación que se está observando no es un ajuste temporal ni una moda pasajera, sino un cambio estructural en la manera en que se organiza el trabajo y se valoran las capacidades humanas. La gestión basada en habilidades —más que en títulos o descripciones tradicionales— seguirá consolidándose como un enfoque clave para acompañar la expansión de la IA en las organizaciones.