IA y agricultura de precisión: ¿qué habilidades necesitarán los trabajadores del futuro?

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Publicado el 22/09/26

ManpowerGroup Uruguay
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El desafío para el campo ya no es solamente incorporar tecnología, sino contar con trabajadores capaces de interpretar datos, tomar decisiones y combinar conocimiento productivo con nuevas herramientas.

Durante décadas, trabajar en el campo implicó desarrollar conocimientos vinculados con la experiencia: reconocer las condiciones del suelo, interpretar el clima, detectar una plaga, decidir cuándo sembrar o cosechar y administrar los recursos disponibles.

Hoy, el campo incorporó la agricultura de precisión, donde ese conocimiento se complementa con tecnología para lograr mejores resultados. ¿Qué significa esto? Que ahora quienes trabajan en esta industria tienen que saber usar sensores que miden humedad, leer imágenes satelitales, volar drones, interpretar sistemas de geolocalización y supervisar maquinaria conectada a inteligencia artificial (IA). El desafío de las personas es transformar los datos que recogen todos estos equipos en decisiones.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) define a la agricultura inteligente como una combinación de prácticas sostenibles, tecnologías digitales, IA, Internet de las Cosas (IoT) y agricultura de precisión para mejorar la gestión y productividad de los establecimientos. Entre sus aplicaciones aparecen la optimización del agua, fertilizantes, pesticidas y energía.

Entonces, uno de los cambios más importantes estará relacionado con la manera en que los trabajadores toman decisiones.

De lo macro al detalle

En lugar de observar solamente un lote completo, las herramientas de agricultura de precisión permiten identificar diferencias dentro de una misma superficie: sectores con mayor o menor humedad, variaciones en nutrientes, signos tempranos de estrés o zonas que requieren un t tratamiento específico.

Esto requiere una nueva habilidad: saber leer e interpretar información digital. Los trabajadores del campo deberán comprender qué información generan los sensores, cómo visualizarla, qué indicadores son relevantes y cómo utilizarla para tomar decisiones productivas.

En este escenario, el Foro Económico Mundial identifica a la agricultura como uno de los grandes sectores laborales que serán transformados por la combinación de IA, robótica y redes de sensores. Esto abre espacio para perfiles vinculados con mantenimiento, operación de equipos, conectividad, sensores, sistemas de información geográfica y gestión de datos.

La diferencia estará en que el trabajador deberá comprender tanto el proceso productivo como la tecnología que lo acompaña.

Un técnico agrícola, por ejemplo, puede necesitar interpretar información proveniente de sensores de suelo y combinarla con su conocimiento del cultivo. Un operador de maquinaria puede tener que interactuar con sistemas digitales y detectar cuándo una máquina automatizada requiere intervención. Un especialista agronómico puede incorporar imágenes satelitales o modelos predictivos a sus decisiones.

Adaptarse, esa es la cuestión

La velocidad del cambio tecnológico hace que aprender a utilizar una herramienta determinada no sea suficiente. Los trabajadores necesitarán capacidad de aprendizaje continuo, curiosidad y flexibilidad para incorporar nuevas tecnologías a medida que estén disponibles.

Según el Foro Económico Mundial la transformación tecnológica tendrá un impacto particular en las habilidades agrícolas: el 70% de los empleadores del sector espera aumentar la utilización de IA y big data. Por eso, una persona que hoy aprende a trabajar con una plataforma de monitoreo puede necesitar mañana incorporar nuevas herramientas de IA, sistemas de automatización o tecnologías de análisis predictivo.

Para América Latina, existe además un desafío extra: la incorporación tecnológica necesita acompañarse de capacitación y acceso. Además, para que la transformación digital genere resultados concretos, es necesario adaptar las tecnologías a las realidades de cada territorio y formar a los agricultores en su utilización.

La agricultura de precisión plantea así un perfil laboral diferente al que muchas veces se asocia con el trabajo rural tradicional. La IA puede detectar patrones, procesar información y generar recomendaciones, pero necesita personas que conozcan el contexto en el que esas recomendaciones serán aplicadas.

El campo del futuro será cada vez más digital, pero necesitará trabajadores capaces de convertir datos en decisiones y tecnología en productividad.