Atravesadas por el avance constante de la tecnología, las compañías del sector que logren destacarse serán aquellas que acepten el cambio y lo incorporen a su estrategia.
En el mundo corporativo, y sobre todo en el sector TI, la tecnología pasó de ser una herramienta a protagonizar los avances más disruptivos en la vida laboral diaria. Un movimiento que viene dándose de manera acelerada, y que tiene a la inteligencia artificial (IA) como la que abre la puerta al futuro.
En este sentido, el informe Ganando en los giros: Cómo las empresas inteligentes pueden prosperar en medio de la incertidumbre, realizado por McKinsey, plantea una idea central: la incertidumbre no es una excepción, sino la nueva normalidad.
Y es que al avance tecnológico, el estudio suma los movimientos geopolíticos que se vienen dando, y cómo las empresas deben poder mirar todos estos puntos al mismo tiempo para prepararse a los tiempos que viene.
De resistir la incertidumbre a usarla como ventaja
Según el informe, el entorno actual está marcado por una combinación de factores (tecnología, regulación y geopolítica) que genera un nivel de incertidumbre que prácticamente duplica el que se vivía tres décadas atrás.
Sin embargo, lejos de ser solo una amenaza, este escenario también abre oportunidades. Las empresas que logran adaptarse más rápido pueden ganar ventaja frente a competidores más rígidos.
La clave no es esperar estabilidad, sino desarrollar resiliencia estratégica.
Cinco movimientos clave para prepararse
A partir del análisis de las opiniones de líderes tecnológicos, el estudio identifica cinco decisiones que marcan la diferencia para prepararse para el futuro:
- Repensar constantemente dónde competir
- Innovar en el modelo de negocio
- Alinear el talento con el valor
- Mover el capital con rapidez
- Pensar el crecimiento de forma estratégica
Las organizaciones más exitosas no asumen que sus mercados actuales seguirán siendo los más relevantes. Revisan de forma continua dónde están las oportunidades de crecimiento y ajustan su foco en función de eso.
No alcanza con mejorar productos. Las compañías que se preparan para el futuro también reinventan cómo generan ingresos, cómo entregan valor y cómo se relacionan con sus clientes.
Uno de los hallazgos más contundentes es que muchas empresas no asignan a sus mejores personas en los roles más críticos. Las organizaciones más preparadas identifican cuáles son esas posiciones clave y priorizan el talento en esos espacios.
En entornos cambiantes, la velocidad importa. Las empresas que logran reasignar recursos rápidamente hacia oportunidades emergentes tienen más chances de crecer.
Las fusiones y adquisiciones dejan de ser decisiones aisladas y pasan a formar parte de una estrategia continua para ganar capacidades y escalar.
El rol del talento: el verdadero diferencial
Aunque muchas de estas decisiones parecen estratégicas o financieras, hay un punto que atraviesa todo: el talento.
El informe deja en claro que la capacidad de una empresa para adaptarse depende directamente de cómo gestiona a las personas. No se trata solo de contratar, sino de ubicar a los colaboradores en lugares en los que realmente generan un impacto.
Otro aprendizaje clave es que la innovación ya no puede ser un área aislada dentro de la organización. Debe formar parte del negocio. Incluso en momentos de crisis, las compañías que invierten en investigación suelen tener mejores resultados a largo plazo.
Además, otro punto interesante es que las empresas que mejor atraviesan la incertidumbre no son las que reaccionan mejor en el momento crítico, sino las que se preparan antes.
El mensaje es claro: el futuro no va a ser más estable. Y eso cambia completamente la forma en que las empresas deben prepararse, incluso las tecnológicas.