Blog ManpowerGroup Uruguay

El feedback cambió para siempre

Escrito por ManpowerGroup Uruguay | 03/08/26

Las devoluciones dejaron de ser una instancia de control para convertirse en una de las herramientas más valiosas para desarrollar talento y promover el aprendizaje.

Las personas necesitan aprender mientras trabajan, ajustar el rumbo rápidamente y recibir orientación casi en tiempo real. En ese contexto, el feedback dejó de ser un evento aislado para convertirse en una práctica cotidiana.

Sin embargo, no toda devolución genera el impacto esperado. Cuando el feedback se percibe como una crítica, llega demasiado tarde o se enfoca únicamente en señalar errores, pierde gran parte de su valor. En cambio, cuando ayuda a comprender qué se hizo bien, qué puede mejorarse y cómo lograrlo, se transforma en una herramienta de desarrollo.

Por esto, uno de los mayores cambios en la forma de entender el feedback es que ya no busca calificar a las personas, sino ayudarlas a crecer.

Durante mucho tiempo, las devoluciones estuvieron centradas en evaluar el desempeño. Hoy, las organizaciones más innovadoras ponen el foco en el futuro: cómo acompañar a cada colaborador para que desarrolle nuevas habilidades, supere desafíos y alcance su máximo potencial.

El líder dando feedback

En la actualidad, el líder debe generar conversaciones con los miembros de su equipo, invitando a reflexionar, encontrar soluciones y aprender de la experiencia.

En este escenario muchos se preguntan cuál es el mejor momento para dar el feedback, y es cuando esa charla todavía puede generar un impacto positivo. Por eso, cuando una devolución se da en modo cercano al tema que se va a abordar, entonces resulta más fácil comprender el contexto, identificar oportunidades de mejora y poner en práctica cambios.

Además, es importante saber que el feedback continuo reduce la ansiedad que generan las evaluaciones formales, ya que evita que una única conversación concentre todo lo ocurrido durante un año.

Escucha activa

Existe una idea errónea de que el feedback solo es bajar una mirada desde el líder al colaborador, pero es mucho más que eso. Es muy potente cuando se le pregunta a las personas sobre cómo se sintió, qué aprendió, qué desea para el próximo semestre y más.

Este tipo de conversaciones favorece el pensamiento crítico y ayuda a que el aprendizaje sea mucho más profundo que cuando el líder simplemente indica qué debería hacerse. Porque el objetivo es que las personas desarrollen la capacidad de analizar su propio desempeño.

Para que esto suceda, las devoluciones deben poder resaltar también las buenas acciones y logros. Que la persona conozca que su accionar fue valorado y bien apreciado por parte de la empresa es muy reconfortante, aumenta la confianza y lo proyecta con un mayor potencial para el próximo proyecto.

Aprender cotidianamente

Lo venimos señalando en diferentes notas: la transformación tecnológica está acelerando la necesidad de adquirir nuevas competencias de forma permanente. En ese contexto, aprender dejó de ser una actividad que ocurre únicamente durante un curso de capacitación o que queda encapsulada en los años de universidad.

Por eso, dar feedback ya no consiste únicamente en corregir errores ni en evaluar resultados. Significa generar conversaciones que ayuden a las personas a comprender su impacto, desarrollar nuevas capacidades y prepararse para los desafíos que vienen.

Las organizaciones que logran instalar esta práctica fortalecen el compromiso de sus equipos, aceleran el aprendizaje y crean una cultura donde la mejora continua forma parte del día a día.

En un mercado laboral donde el conocimiento cambia cada vez más rápido, el feedback ya no puede ser una conversación sobre el pasado. Hoy es, sobre todo, una herramienta para construir el futuro de las personas y de las organizaciones.