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El desafío de atraer talento joven en sectores tradicionales

Escrito por ManpowerGroup Uruguay | 08/10/26
Las industrias tradicionalmente asociadas a esquemas de trabajo más tradicionales, como energía, logística, banca y agro, se enfrentan a una pregunta cada vez más relevante: ¿qué esperan las nuevas generaciones de un empleo?

Durante décadas, elegir una carrera profesional estuvo asociado con ingresar a una empresa reconocida, construir una trayectoria ascendente y alcanzar cierta estabilidad. Para las nuevas generaciones, esa fórmula continúa teniendo valor, pero ya no es suficiente.

La llegada de la Generación Z al mercado laboral está modificando las expectativas sobre qué significa un buen empleo. Flexibilidad, aprendizaje, propósito, bienestar, tecnología y posibilidades de desarrollo forman parte de una propuesta de valor que las empresas deben considerar si quieren atraer y retener a los trabajadores más jóvenes.

El desafío adquiere una dimensión particular para los sectores tradicionales. Industrias como energía, manufactura, minería, agro, logística o banca necesitan incorporar nuevas generaciones para garantizar la renovación de sus equipos, pero muchas veces deben competir por ese talento con compañías tecnológicas, startups y organizaciones que construyeron una imagen de empleadores más vinculados con el futuro.

Las más atractivas

Pertenecer a una industria tradicional no es necesariamente algo poco atractivo para el talento de la Gen Z. El desafío está en cómo se presenta esa oportunidad laboral y qué experiencia ofrece la organización.

Por ejemplo, una empresa industrial puede trabajar con automatización, robótica, inteligencia artificial, análisis de datos o tecnologías de producción avanzada. Al mismo tiempo, una compañía energética puede participar de la transición hacia nuevas fuentes de energía, y un banco puede estar desarrollando soluciones digitales y utilizando IA. La transformación de los sectores puede convertirse en parte de la propuesta para las nuevas generaciones.

¿Qué buscan entonces los jóvenes? La encuesta de 2025, realizada por Deloitte, sobre los Gen Z y los Millennials, encontró que las decisiones laborales de estos están atravesadas por una combinación de dinero, propósito y bienestar. Además, el aprendizaje y el desarrollo profesional aparecen entre los principales motivos para elegir un empleador.

Esto plantea una cuestión importante para las empresas tradicionales: no se trata de intentar parecer una startup, sino de mostrar qué oportunidades reales ofrece el sector para alguien que está comenzando su carrera.

La posibilidad de aprender nuevas tecnologías, participar en proyectos de transformación, rotar por diferentes áreas, acceder a formación y construir una carrera pueden ser argumentos tan relevantes como el salario.

Mostrar el futuro

Una de las dificultades puede estar en la imagen que los jóvenes tienen de determinadas industrias.

Cuando un estudiante piensa en una carrera vinculada con tecnología, probablemente imagine una empresa de software, una startup o una compañía digital. Pero esa misma persona podría trabajar desarrollando soluciones de inteligencia artificial para una empresa energética, diseñando sistemas autónomos para una compañía minera, analizando datos para una organización agroindustrial o desarrollando productos digitales para un banco.

Otro cambio relevante es que las nuevas generaciones parecen mirar la estabilidad de una manera diferente. No se trata de permanecer durante décadas en la misma empresa, sino de trabajar en organizaciones que les permitan mantener vigente su perfil profesional. En este sentido, la capacitación deja de ser un beneficio complementario para convertirse en parte de la propuesta de valor.

La mencionada encuesta de Deloitte muestra que el 70% de los jóvenes de la Generación Z desarrolla habilidades para avanzar en su carrera al menos una vez por semana. Además, el 67% afirma que dedica parte de su tiempo fuera del trabajo a desarrollar nuevas capacidades.

Para las empresas tradicionales, esto puede traducirse en una oportunidad concreta: ofrecer carreras que permitan aprender de manera continua, incorporar nuevas tecnologías y asumir diferentes responsabilidades.

Atraer talento joven también implica revisar cómo las empresas cuentan sus propias historias: hacer base en las fortalezas de siempre, pero sin dejar de contar los cambios que implica su proceso de evolución.